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A la copa de vino

¿No ves las aguas del río Amarillo descender desde la altura del cielo,
corriendo hacia las mareas del océano, para no volver jamás en su vuelo?
¿No ves el espejo del alto salón lamentando las canas de plata,
seda negra al rayo de la mañana, convertidas en nieve al caer la tarde inquieta?
Cuando la vida es próspera y clara, que el placer alcance su linde profundo,
no dejes que la copa de oro contemple a la luna sin sonido en el mundo.
Ya que el Cielo forjó los talentos que llevamos, seguro habrán de servir,
aunque miles de piezas de oro se desvanezcan, la riqueza sabrá por fin fluir.
Así que asa el cordero y degüella al buey, gocemos mientras haya día,
y bebamos trescientas copas de vino de un golpe para espantar la agonía!
¡Maestro Cen, y tú, erudito Danqiu,
tradgAN el vino, amigos, no paren su curso ni un bostezo!
Déjenme cantarles un solo tono a los dos,
y ruego que inclinen el oído con peso:
¿Qué son campanas, tambores y manjares de jade para estimarlos con celo?
¡Mejor estar ebrio por siempre jamás y no despertar en el suelo!
Desde tiempos remotos los más grandes sabios se han ido al olvido,
mientras que solo los grandes bebedores han dejado su nombre encendido.
El príncipe Chen una vez festejó en el palacio Pingle en el tiempo pasado,
bebiendo vino a diez mil monedas el barril, con la risa en lo alto alzado.
¿Por qué habría de quejarse hoy el anfitrión de que los fondos van a escasear?
¡Ve de inmediato a comprar y verter el vino, y deja al licor manar!
Mi corcel de cinco flores, mi abrigo de piel que mil piezas de oro valía,
llama a los criados a cambiarlo por el vino que saciará nuestra porción del día,
para que tú y yo podamos fundir juntos la pena de diez mil edades de la vía!
君不見黃河之水天上來,奔流到海不復迴。
君不見高堂明鏡悲白髮,朝如青絲暮成雪。
人生得意須盡歡,莫使金樽空對月。
天生我材必有用,千金散盡還復來。
烹羊宰牛且爲樂,會須一飲三百盃。
岑夫子,丹丘生,將進酒,君莫停。
與君歌一曲,請君爲我側耳聽。
鐘鼓饌玉不足貴,但願長醉不願醒。
古來聖賢皆寂寞,惟有飲者留其名。
陳王昔時宴平樂,斗酒十千恣讙謔。
主人何爲言少錢,徑須沽取對君酌。
五花馬,千金裘,呼兒將出換美酒,與爾同銷萬古愁。
jūn bú jiàn huáng hé zhī shuǐ tiān shàng lái, bēn liú dào hǎi bú fù huí.
jūn bú jiàn gāo táng míng jìng bēi bái fà, zhāo rú qīng sī mù chéng xuě.
rén shēng dé yì xū jìn huān, mò shǐ jīn zūn kōng duì yuè.
tiān shēng wǒ cái bì yǒu yòng, qiān jīn sàn jìn hái fù lái.
pēng yáng zǎi niú qiě wéi lè, huì xū yì yǐn sān bǎi bēi.
cén fū zǐ, dān qiū shēng, jiāng jìn jiǔ, jūn mò tíng.
yǔ jūn gē yì qǔ, qǐng jūn wéi rù cè ěr tīng.
zhōng gǔ zhuàn yù bù zú guì, dàn yuàn zhǎng zuì bù yuàn xǐng.
gǔ lái shèng xián jiē jì mò, wéi yǒu yǐn zhě liú qí míng.
chén wáng xī shí yàn píng lè, dǒu jiǔ shí qiān zì huān xuè.
zhǔ rén hé wéi yán shǎo qián, jìng xū gū qǔ duì jūn zhuó.
wǔ huā mǎ, qiān jīn qiú, hū ér jiāng chū huàn měi jiǔ, yǔ ěr tóng xiāo wàn gǔ chóu.
No ves las aguas del río Amarillo viniendo del cielo, corriendo hacia el mar y sin retornar jamás.
No ves en la alta sala los espejos brillantes afligiéndose por el cabello blanco, la mañana como seda negra la tarde convirtiéndose en nieve.
La vida alcanzando satisfacción debe agotar la alegría, no dejes que la copa de oro vacía enfrente a la luna.
El cielo dio a mi talento ciertamente un uso, mil piezas de oro disipadas por completo todavía vuelven otra vez.
Cocinando cordero matando buey temporalmente hacer placer, es necesario en un solo encuentro beber tres copas de trescientas.
Maestro Cen, Erudito Danqiu, trae el vino, tú no te detengas.
Para ti cantando una melodía, por favor tú para mí inclina la oreja y escucha.
Campanas y tambores manjares de jade no son suficientes para valorar, solo deseo estar largo tiempo borracho y no deseo despertar.
Desde la antigüedad sabios y virtuosos son todos solitarios, solo están los bebedores que dejan sus nombres.
Príncipe Chen tiempos antiguos banqueteando en Pingle, una medida de vino diez mil monedas libremente regocijándose y bromeando.
Anfitrión, ¿por qué dices poco dinero, directamente debes comprar y buscar frente a ti vertiendo.
Caballos de cinco flores, pieles de mil oros, llamando a los hijos a punto de sacar para cambiar por buen vino, contigo juntos fundir diez mil eras de tristeza.

I. Arquitectura poética formal y métrica

Esta obra maestra pertenece al verso de estilo antiguo (gushi), específicamente a la balada del estilo de la oficina de música (yuefu) conocida como 'A la copa de vino' (Jiang Jin Jiu). A diferencia del verso estrictamente regulado (lvshi) del Tang alto, esta pieza caótica y estimulante rompe con la métrica estándar empleando longitudes de línea cambiantes —que van desde turbulentos versos de siete caracteres hasta líneas explosivas de aliento largo intercaladas con ritmos exclamatorios—, reflejando las impredecibles mareas del río Amarillo y el flujo errático y en cascada del discurso ebrio. El esquema de rima cambia con fluidez, capturando una musicalidad embriagadora y sincopada diseñada para la recitación dramática.

II. Cronología histórica e impulso existencial

Compuesto durante los años medios de Li Bai, alrededor del 742-744 d. C., tras su desilusión política en la corte imperial de Chang'an, donde fue esencialmente expulsado por eunucos y cortesanos celosos, el poema vibra con una urgente rebeldía existencial. Rechazado por la burocracia oficial, el poeta vuelca su inmensa e insatisfecha ambición hacia el vino, la compañía y la trascendencia filosófica. Transforma la frustración personal en una celebración universal y rugiente de la agencia mortal frente a la indiferencia cósmica.

III. Exégesis línea por línea y decodificación de alusiones

  • Versos 1-2 (Pareado de apertura): El poema se abre con la visión hiperbólica del río Amarillo cayendo en cascada desde los cielos hacia el mar, yuxtapuesta inmediatamente con el trágico espejo del envejecimiento, donde la seda negra de la mañana se convierte en nieve vespertina, estableciendo la escala épica del tiempo y la mortalidad.
  • Versos 3-4 (Primer giro antitético): El poeta insta al hedonismo absoluto fundamentado en el valor propio, declarando famosamente que el talento concedido por el cielo tiene su propósito y la riqueza está hecha para disiparse, exigiendo un banquete de trescientas copas con sus íntimos compañeros Cen y Danqiu.
  • Versos de cierre: Li Bai descarta los banquetes de jade y el favor imperial, elevando a los bebedores solitarios de la historia por encima de los sabios olvidados, invocando al príncipe Chen (Cao Zhi) en el festín de Xingle para legitimar el jolgorio desinhibido, culminando cuando ordena cambiar sus posesiones más preciadas para disolver la tristeza de diez mil eras.

IV. Síntesis estética y retrogusto poético

El poema logra la síntesis definitiva de bravata romántica, desesperación existencial y libertad artística desenfrenada. Su retrogusto es de desafío titánico: el eco persistente de un genio solitario que ruge contra las limitaciones de la mortalidad y la sociedad, asegurando el estatus inmortal de Li Bai como el transcendente 'Inmortal de la Poesía'.

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